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Crónica 16, de 16 de septiembre o de O, de (buena) Onda

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Crónica 16, de 16 de septiembre o de O, de (buena) Onda

La víspera del pasado 16 de septiembre, mi amiga Rocío nos invitó solemnemente (pocas invitaciones carecen de solemnidad por estos lares) al rancho de su abuelito. Ahí es donde su familia, que son un ciento, se reúne anualmente para dar el Grito o, lo que es lo mismo, para celebrar el aniversario de la Independencia mexicana, de la que este año hace 200 años.
   Fue toda una gran fiesta. Lo primero que hicimos fue disfrazarnos de mexicanos (los mexicanos también se disfrazaron de mexicanos). Y después nos sentamos en una colorida mesa llena de comida, bebida y tequila, que es algo más que bebida. El abuelito contrató un cáterin para que las mujeres no tuvieran que trabajar y cocinar en aquella ocasión tan especial. Como entrantes comimos patas de puerco (manitas de cerdo) y flautas (tortilla de harina enrollada y rellena de frijoles o papa o queso o pollo o res y cubierta de crema, ensalada, queso y cebolla). Las paredes del rancho se llenaron de imágenes en diapositivas de todos los rincones de la República, y había por doquier retratos de los héroes de la Independencia. Y todo estaba decorado con papel picado y adornos tricolores.
   Y sucedió que entonces... ¡Se fue la luz en el rancho! Algo así como si en la cena de fin de año se va la luz, por buscar un símil que les resulte cercano. Pero si se piensan que alguien se quejó, se levantó y se marchó, o simplemente se disgustó están ustedes muy equivocados: continuamos comiendo, bebiendo y charlando como si tal cosa, sin otra luz que la de las estrellas. Luego de acabar los entremeses y antes de la cena fuimos a la capilla del rancho. Allí y para paliar el apagón dos furgonetas nos alumbraron con sus luces delanteras. Los motores encendidos ronroneaban en el exterior mientras en el interior se rezaba para que la luz no tardara en volver. No a la fiesta –donde, como ya han visto, no la necesitábamos para nada– sino a México, que dicen que está a oscuras. Creo que el descontento de este pueblo no es ningún secreto.
   De ahí nos desplazamos en un alegre paseo al quiosco de la música. Y por fin el abuelito asomado desde lo alto dio el grito:

¡Mexicanos, vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva Hidalgo! ¡Viva Morelos! ¡Viva Josefa Ortiz de Domínguez! ¡Viva Allende! ¡Vivan Aldama y Matamoros! ¡Viva nuestra independencia! ¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México! 

Y el resto coreamos ¡Viva! (Yo no pude gritar mucho porque ya tenía lo mío con procurar hacer fotos decentes con tan poca luz). Y enseguida el abuelito tocó tres veces una pequeña campana y ondeó con orgullo la bandera de su país. Y después comenzó la danza de las flores (sin música, lógicamente, porque no había luz) y luego volvimos a la mesa y bebimos más tequila y cenamos pozole, cocada, dulce de leche y tamarindo.
   Unas horas más tarde, cuando llegamos a casa, los vecinos de nuestra dizque privadita estaban de fiesta, como no podía ser de otra forma. Y ni modo que nos fuésemos a dormir. Aquí también estaban apagadas las luces pero no por problemas técnicos sino para darle más personalidad a la fiesta. La música sí estaba encendida. Norma, la anfitriona, nos invitó a más comida y más tequila. Nos enteramos de que el nuevo vecino, gallego de a de veras, era el que había dado el Grito subiéndose a la azotea mientras el resto de vecinos jaleaba desde abajo. Pasamos la noche hablando de Michoacán, Tabasco y de otros lugares mexicanos que merece la pena visitar. Y entre música, tequila y charla se nos hizo de día.
   Cuando me desperté subí hasta el mercado para comprar guachinango y un loquito se me acercó gritando: ¡Viva México! ¡Viva tú porque eres mexicana!, y me dio un beso en la mano. El pescadero le advirtió que no me molestara; pero no me molestó en absoluto.

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Comentarios Crónica 16, de 16 de septiembre o de O, de (buena) Onda

Si el tequila es algo más que una bebida,
la noche es algo más que oscuridad
y la fiesta, algo más que diversión
y un grito, algo más que un ruido;
pero...
¿puede ya la luz ser algo más que luz?
Abraham Abraham 24/10/2010 a las 12:49

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